Cómo conseguir la mejor iluminación para estudiar

Utilizar una buena técnica de estudio puede conseguir mejorar los resultados académicos, pero  tampoco debemos olvidar la importancia de la iluminación para estudiar. Tener una luz adecuada para estudiar nos ayudará también a evitar problemas en la vista, cansancio y dolores de cabeza.

El tipo de luz para estudiar más adecuada es la luz solar. Tener un escritorio bien orientado hacia la ventana para que no provoque incómodas sombras en el objeto de estudio o lectura sería lo ideal; aunque no siempre es posible y debemos recurrir a la luz artificial, sobre todo en los meses invernales.

Una iluminación adecuada para estudiar o para realizar cualquier actividad que requiera un esfuerzo visual es la que provendría de dos fuentes: una que genere luz ambiente y otra localizada, siempre y cuando no sea muy brillante para que no provoque muchos reflejos. Para la luz ambiente, los fluorescentes quedan descartados, porque la luz que proporcionan tiene una oscilación, un 'parpadeo', que ocasiona fatiga a la vista.

Para la luz directa, una de las mejores alternativas es el uso de un flexo. Un buen flexo concentrará la luz sobre el lugar exacto de trabajo, tendrá buena movilidad y buen alcance. Para trabajar directamente en el ordenador, se recomienda la iluminación sobre el teclado y así evitar los molestos reflejos sobre la pantalla. Recuerda que la iluminación deberá orientarse según la mano con la que se escriba: si se es diestro, la luz para estudiar  debe provenir del lado izquierdo; si se es zurdo, la luz debe provenir del derecho.